Una entrada indignada sobre Harry Potter y la Orden del Fénix.
Vengo de ver Harry Potter y la Orden del Fénix (HP5 a partir de ahora, porque es más corto y porque cuando lo escribo me suena dentro de la cabeza la palabra HijoPuta y me río un poco). No quiero detenerme demasiado en tamaña bazofia pues lo único que merece es no ser vista y que nos olvidemos pronto de que alguna vez existió, pero me viene bien para el argumento que quiero soltarles.

"Lo perderás todo". Todo no, pero los seis euros y medio ya los he visto.
Resulta que HP5 es una película sin alma, como si la hubiese hecho una máquina, cosa que ya ocurrió con la entrega anterior, pero no así con las tres primeras. A pesar de tener sus fallos, se notaba la mano del director y el cariño y respeto por la obra original por parte de los responsables. Se lo curraban, en definitiva. Chris Columbus hizo un trabajo encomiable en las dos primeras partes, esforzándose por trasladar con la mayor fidelidad posible el trabajo de la Rowling, y preocupándose en darle su tiempo a las situaciones y los diálogos. Con mayor o menos fortuna, pero se nota que esas dos películas están hechas con cariño y mucho oficio. Y el grande de Alfonso Cuarón realizó un gran trabajo con El prisionero de Azkabán, si bien la parte final cae en picado y desmerece el conjunto.
Lo que se ha hecho a partir de ahí, sin embargo, no tiene nombre. Sabiendo que las películas iban a funcionar, los responsables de Harry Potter han decidido tirar a lo seguro, contratando directores y guionistas de segunda (o sea, baratos y maleables), dándoles igual la calidad de la película porque total, la gente la va a ver igual la firme Bergman o Mariano Ozores.
Las acciones suceden porque sí, los diálogos son precipitados y los personajes (quizá lo más importante de cualquier historia) no pueden estar más maltratados. Y por favor, que alguien deje de darle hormonas al niño que hace de Harry, que un día de estos va a petar la camiseta en plan Hulk.
A lo que iba. Las tres primeras pelis pretendían ser una transcripción fiel del libro. Las dos últimas se limitan a ser una fotocopia a la que le faltan páginas y la tinta se ve grisácea.
Y sin embargo, el público disfrutó. La gente se reía con los chistes peor metidos del mundo, y se asustaba con los sustos más gratuitos y predecibles que se han visto en mucho tiempo. Por un momento pensé que estaban locos. Luego me di cuenta de que probablemente el loco era yo. Al espectador medio le daba igual que la historia estuviese mal contada (¿cómo entran Harry y sus amigos en el Ministerio? ¿Por qué los Weasley deciden hacer un ataque terrorista en medio del examen?). Y lo más importante: ¿Dónde coño se han metido Chris Columbus y J.K. Rowling?

Lo único que merece la pena de HP5, y no sirve para nada.
Verán, mis cuatro gatos, y este es el argumento que decía al principio: hay dos tipos de artista. Los que lo hacen porque lo sienten, y los que lo hacen para follar. El primer tipo busca, experimenta, juega, quiere contar algo, emocionar, divertir y divertirse. El segundo tipo se apoya en recursos ya utilizados y de probada eficacia, se esfuerza poco, no busca. Para qué, si ya sabe que lo que hace va a funcionar. Todos conocemos ejemplos de los dos tipos, y con el tiempo uno agudiza el sentido que permite diferenciarlos.
Harry Potter 5 me ha follado una vez, y no pienso repetir. Pero con gente como Cuarón o Spielberg yo haré el amor tantas veces como ellos quieran, aunque a veces les falle la pistola.
Porque esa es la diferencia entre un artista y un hijo de puta.
(Volveremos a este tema el día que me decida a hablar sobre el apasionante mundo del cortometraje)






lindika dijo
jajaja que buen analisis, ps todabia no me he visto hp5, pero si estoy de acuerdo contigo que las tres primeras fueron las mejores, mas enfasis en los personasjes y mejor contadas!! asi y todo no deja de ser una muy buena historia, me quedare con los libros!! bye!
18 Julio 2007 | 05:56 AM