De Andrés Pajares recuerdo su aparición en la televisión, en los noventa, contando que en el colegio los niños le llamaban Andrés Masturbares. Yo estaba viendo la tele con mi madre y se me escapó una risilla. El chiste era fácil, pero qué le vamos a hacer: reírte por primera vez delante de tu madre con un chiste sobre pajas es algo que no se olvida.
Una de las mayores preocupaciones, si no la mayor, de la gente que se dedica a esto del cine viene dada por la siguiente afirmación, casi un dogma de fe: vales lo que vale tu último trabajo. Hay películas que pueden llevar tu carrera a la ruina.
A Ralph Bakshi esta aseveración debía de sudársela bastante, porque la mayor parte su obra la forman películas cuasi-suicidas como la que hoy nos ocupa: Coonskin.
De las otras ya hablaremos otro día, que material desde luego hay.
Pueden encontrar información sobre Coonskin, si saben un poquito de inglés, aquí y aquí.
La película fue duramente recibida por algunas personas, que la interpretaron como una burla hacia los negros. Seguramente fueron los mismos que se indignaron con el mensaje paramilitar de Starship Troopers y la apología a la violencia de La naranja mecánica.
Dice Bakshi: "La película es favorable a los negros en gran medida. Muestra lo que los blancos piensan de los negros. No soy racista. No lo comprendí entonces, y sigo sin comprenderlo. Si fuese un racista del KKK, lo entendería. Pero, ¿cómo entender este abucheo?"
Lo que indignó a estos meapilas fueron cosas como la canción que acompaña a los títulos de crédito iniciales, titulada Walk on (I'm a nigger man) . La letra es del propio Bakshi, mientras que el gran Scatman Crothers puso la música y la interpretó.
Antes de verlo, les cuento la batallita: el enlace del youtube que lleva a los créditos iniciales de Coonskin fue retirado por haber reclamado el copyright la distribuidora (que, por cierto, lo que es distribuir la película, no la distribuye mucho). He tenido ese enlace guardado durante un par de años, hasta que lo quitaron. Afortunadamente, un simpático insensato también lo tiene colgado, y aunque sea a una pésima calidad, pueden disfrutarlo.
(hasta que alguien se dé cuenta... dense prisa)
Hasta el 2:52.
Letra:
I'm a minstrel man
A cleaning man
A poor man
A shoeshine man
I'm a nigga man
Watch me dance
I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
I been waitin' on the welfare line
The coal line
Gas line, since nine
Now I'm waitin' on the pawnshop line
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
I been shot on
Pushed on
Passed on
Gassed on
Red white and blueid on
Now I waitin' to turn on
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
I got a natural black face
Part of my race
And up my sleeve I pulled an ace
That Iim gone die in disgrace
If I stop dancing
And don't let you blow me
anymore in the wind
Because I refuse to come
I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
Un gran tema que además supone un inmejorable arranque para una película tan valiente como esta. 1975. A verla!!
Si hay un director que, Orson Welles aparte, merezca el apelativo de Titán Cinematográfico, ese es Francis Ford Coppola.
Yo lo sé, y ustedes lo saben, así que no hace falta extenderse mucho más.
Por cierto, sería capaz de jurar que he viajado en metro con Coppola sentado enfrente. Estaba haciendo un crucigrama en castellano. Fueron los diez minutos más descacharrantes de mi vida.
[Extractos de una entrevista de Luis Martínez publicada en El Mundo el 27/4/2008]
Megalopolis
Megalopolis era un proyecto sobre la utopía y, sinceramente, yo estaba seguro hace diez años de que era posible hacer una película así; un filme en el que el protagonista fuera el ser humano, con el talento y el genio suficiente para hacer un mundo mejor. En este paraíso imaginado, la gente, en vez de trabajar, emplearía su tiempo en actividades más productivas y entre todos se construiría una sociedad mejor. No era tan loco pensar, aunque pueda sonar un poco ingenuo, que algo así fuera posible. Quizá era osado imaginarse una historia donde los hombres poderosos emplearan su energía y su capacidad para solucionar todos esos problemas que diariamente vemos en las noticias, de lo que ocurre en Oriente Medio o cualquier otro desastre cotidiano. Pero obviamente algo pasó que hizo imposible esta tesis.
P.- ¿No consiguió el dinero suficiente?
Bueno, era una gran producción y hacía falta mucho dinero. Pero me refería al atentado del 11-S. Nos llevó a 400 años en el pasado y, de alguna forma, un proyecto así, que no es otra cosa que un cuento de hadas, no podía salir adelante bajo la sombra de las torres gemelas.
Las obras maestras
P.- ¿Cómo se siente ante la certeza de que todo aficionado al cine espere de usted un nuevo Padrino o un nuevo Apocalypse Now, o una película tan revolucionaria como La conversación?
Lo que la gente espera no me preocupa. ¿De qué parte del mundo estamos hablando? Recuerdo que cuando se estrenaron cualquiera de las películas que ha citado, la mayoría de ellas no fue bien recibida por la crítica. Lo que ahora se cree que son buenas películas, antes no se tenía tan claro. El cine debe ir por delante de los gustos de la gente. Si te limitas a hacer lo que a la gente le gusta, sólo haces cine comercial.
P.- De hecho, parece asumido que a Apocalypse Now, por ejemplo, le llevase cinco años el llegar a ser considerada una obra fundamental del cine moderno.
La primera reacción fue que era muy extraña, simplemente.
P.- Con el tipo de cine que hace ahora, ¿cree que le pasará lo mismo?
Sí. De hecho, estoy de acuerdo con la reacción de la gente. Yo hice y hago algo que es interesante para mí. Es lógico que la primera reacción sea la extrañeza, pero no me cabe la menor duda de que, a la vuelta de unos años, terminará por resultar interesante. Al principio dirán “pero esto qué es”. Y eso es bueno, porque significa que es algo nuevo.
Moteros tranquilos, toros salvajes.
P.- ¿Qué pasó en los setenta (Scorsese, Friedkin, Bogdanovich) que no pueda volver a pasar ahora?
Fue un tiempo de transición. Los estudios no sabían qué clase de películas querían hacer y nosotros éramos jóvenes y nos presentamos allí y les dijimos: “Nosotros sí lo sabemos”. Y, en realidad, no lo sabíamos. Pero ahora creo que hay gente con el mismo talento que entonces.
Soy un espectador vago. Soy vago en muchas cosas, en casi todas, así que no era de extrañar que también fuera un vago audiovisual. Padre, aquello a lo que considero mi principal foco de atención y para lo que estudié una carrera... a veces me da pereza. Tengo que reconocerlo. Pero espere, no quiero que aflore de su boca la palabra paradoja. La verdad es que no estoy seguro de si las palabras son algo que aflore, ni de si algo puede aflorar de una boca. De hecho, no tengo muy claro lo que significa la palabra aflorar, pero seguro que usted me entiende porque se parece a flor y los dos sabemos lo que es una flor.
A lo que iba:
A pesar de que le guste muchísimo, ¿a usted no le ha dado nunca pereza rezar el rosario? ¿Con lo largo que es? Seguro que sí. Aunque su misión en la vida sea dedicarse a la oración, habrá pensado alguna vez que un padrenuestrito o un credito son, al fin y al cabo, mucho más llevaderos y efectivos para comunicarse con Dios. Además, debido a su facilidad y escasa duración, usted puede recitar/musitar/orar un padrenuestro varias veces a lo largo del día con lo que, si quiere, le puede terminar dedicando el mismo tiempo a la oración, o más, que si rezase el rosario. Sólo que, en vez de sentado dos horas, se hace repartido. ¿Verdad, padre, que lo ha pensado?
Acostumbrado en el seminario a rezar con sus amigos, pasándolo en grande con ellos, encontró su vocación. Pero una vez ordenado, y enclaustrado, solo, en su habitación... rezar el rosario ya no es tan divertido como entonces. Aunque tenga pipas y risquetos.
¿Es por ello su devoción menor? ¿Se sufre así un menor grado de mixtificación y revelación? ¿Es más impura esta forma de comunicación con Dios al tratar de adaptarLe a su medida en vez de lo contrario? Más que impura, ¿es directamente inaceptable a Sus ojos?
Yo no lo sé, padre. Sólo puedo decirle una cosa: peor sería un jesusito de mi vida.
Véase el capítulo 5 de la cuarta de Lost un par de veces, y bájese Weeds. Está perdonado.
Sí, ese tipo frente al que se sienta Ed Wood para tratar de venderle su guión "Dr.Acula".
Ese que no escucha, que es un rancio de cojones y que te hace creer que podría matarte con la mirada.
El mismo tipo al que Juanjo, haciendo un histórico doblete como protagonista de este repugnante blog, ha estado presentando durante meses sus delirantes proyectos en su cada vez más divertido BLOG.
A veces, pensando en historias, soñando, hablando o haciendo la cena, uno tiene una idea genial y descabellada. Yo qué sé, como la mía para Gremlins 3. Pero uno siempre termina pensando que esa genialidad sólo ha sido un patinazo más de su castigado cerebro, y aparca la idea en el cajón de los delirios.
Sin embargo, Juanjo es como Agatha: no puede parar de crear. Y cuando una de esas ideas descabelladas empieza a despuntar por su rubicunda cabecita, Juanjo tira del hilo en vez de cortarlo. No puede evitarlo, porque es un contador de historias nato. Si se le ocurre hacer un remake de Doce hombres sin piedad con camiones, el tío va y se hace sus personajitos, su trama, un par de secuencias y tiene su final y todo.
Y lo hace parecer fácil, el hijo de puta, cuando otros (ejem, yo) hubiesen dado el dedo meñique por su Parque Jurásico IV (el de kung fu no, el otro).
Por si no lo sabe alguno de los cuatro despistados que pululan por aquí, el 8 de noviembre, es decir este jueves, se proyecta en la Filmoteca de Madrid esa pequeña proeza llamada Gritos en el pasillo, de mi querido Juanjo Ramírez, ese hombre que ya está harto de que le saquen siempre la misma foto.
La proyección es es por lo de los Goya y tal. Así que el que quiera ver Gritos en el pasillo en pantalla grande, sólo tiene que pagar una cantidad irrisoria y disfrutar con los cacahuetes de Juanjo.
Recuerden: el día 8 de noviembre, a las 20.00. En la puta filmoteca, en el puto Cine Doré, en la Calle Santa Isabel 3.